¿Sabe Usted Cuál es el Barrio más Antiguo de Bogotá?
Por Libardo Asprilla Lara
Cometen un gran error de apreciación histórica, cartográfica y geográfica quienes en forma repetitiva presentan a La Candelaria como el barrio más antiguo de Bogotá cuando jamás ha tenido ese carácter. Es más, la denominación de Candelaria, hace referencia al sector donde se ubicó la Iglesia de los padres agustinos recoletos, también denominados padres de la candelaria, establecidos en Santafé en 1560, es decir 22 años después de fundada la capital. |
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Lo que antes era un sector compuesto por varias parroquias, ahora es una Localidad de Bogotá, al interior de la cual existen siete barrios.
La primera y más antigua división barrial de la ciudad era por parroquias que a su vez correspondían a los nombres de La Catedral, Centro Administrativo, Egipto, Las Aguas y La Concordia, siendo este último el más antiguo.
El barrio La Concordia, es el más antiguo de Bogotá, desde antes de la llegada de Jiménez de Quesada, estaba poblado y era el lugar de recreo del Zipa, a este sector se accedía por el borde del río Viracachá o Vicachá, -que en lengua muisca traduce “resplandor de agua en la oscuridad”.
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Muchos hombres y mujeres muiscas residían en el sector a la espera de poder deleitar los placeres del zipa que periódicamente viajaba desde Chía a este paradisiaco lugar ubicado en las faldas del Cerro de Monserrate. Al respecto describió Fernández de Piedrahita años después de la fundación: “Son más de tres mil al presente, y hasta diez mil indios, poblados en lo más elevado de la ciudad”. |
Quesada se instaló unos metros más hacia el suroeste y en 1538 fundó la ciudad con el nombre de Santafé en el lugar que hoy conocemos como el “Chorro de Quevedo”, bautizado así en señal de agradecimiento de la comunidad al padre Agustiniano de apellido Quevedo, quien construyó una fuente para abastecer de agua a los capitalinos de la zona a finales del siglo XVIII. Al poblado muisca ubicado más al norte, los españoles le bautizaron con el mote de “Pueblo Viejo”, el mismo lugar donde se tiene proyectada la construcción de un nuevo parque con dicho nombre al costado oriental de la Plaza de Mercado La Concordia.
Años más tarde, Jiménez de Quesada, cambió el nombre de Pueblo Viejo y lo llamó como el “Barrio del Príncipe” en atención al reconocimiento hipócrita y la venia que el invasor español le hacía al soberano muisca Sagipa para persuadirlo a que le indicara el lugar donde guardaba sus tesoros. Como no logró el objetivo por este medio, Quesada decidió recurrir a la tortura sin que jamás le fuera atendido su pedido. Una huella de este nombre se registra en el parque que en su honor erigió la extinta Corporación La Candelaria con el nombre de Palomar del Príncipe. |
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De conformidad a la descripción catastral, los límites del Barrio La Concordia comprenden: La carrera 1ª este por el Oriente donde se interfecta con el Barrio Egipto hasta el costado sur a la altura de la calle 12; por el Occidente limita con el barrio La Catedral a la altura de la carrera 3ª y en su parte Norte limita con el Barrio Las Aguas de la misma Localidad a la altura de la calle 15.
El barrio La Concordia ha sido escenario
de sonados acontecimientos que en su momento tuvieron
repercusión en toda la Candelaria, de ello podemos
recordar el incidente que se presentó a mediados
de la década de los ochentas del siglo XX entre
la doctora Genoveva Carrasco de Samper (qepd), gerente
en aquel entonces de la Corporación la Candelaria
y la señora Maria del Carmen Garzón Garzón,
lideresa candelaria de pura cepa, muy querida y reconocida
en el barrio. Todo inició cuando esta última
se negó vender su casa a la Corporación
y la gerente, en retaliación, por la decisión
de nuestra vecina, inmediatamente le ordenó al
arquitecto Duque –funcionario de la entidad- levantar
un muro frente a la casa de la señora Garzón,
ubicada en plena plazoleta del Chorro de Quevedo, lugar
fundacional de la ciudad. Más tarde, esta construcción
–que aún se mantiene- fue bautizada por
el vecindario con el nombre de “muro de la infamia”,
el cual se ha convertido en el más despreciado
símbolo de la intolerancia y la arrogancia oficial.
Algunos visitantes del sector, tienden a considerar
esta obra como un monumento histórico al desconocer
la verdadera historia que subyace en el mismo como antecedente
de su construcción a comienzos de los ochentas.
Comunales más recordados en el barrio: María del Carmen Garzón, Sabina Ramírez, mas conocida como “doña Nina”, Alejandro Prince, Pilar Torres, María Victoria Torres, José Luís Blanco Lombana, José Manrique Torres, Hernando Mora, Gonzalo Vega, Jorge Herrera, Segundo Leonidas López García, todos destacados en las gestas comunales del barrio. En igual sentido, los señores Larrotta, padre e hijo, han tenido una presencia destacada al interior de la plaza de mercado del barrio, la cual han logrado sostener por más de 70 años pese a las dificultades económicas y los inconvenientes legales suscitados en torno a la misma.
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El barrio La Concordia, cuenta con una gran cantidad de sitios interesantes dados las características de su entorno social, económico, histórico y cultural. Aromas de buen café y una variada gastronomía, son del deleite en las tiendas que abren sus puertas a propios a diario, tanto a propios como a extraños. Pero también hay chicha, de la buena, la ancestral muisca, la que todos pueden deleitar si la buscan con discrecionalidad.
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Además del Chorro de Quevedo, que es el lugar más representativo del sector, también existen otros como: La Plaza de Mercado, el Callejón del Embudo, el Palomar del Príncipe, callejuelas renombradas y otros tantos sitios más donde se guarda parte de las huellas ancestrales de lo que fue, ha sido y será, el barrio más antiguo de Bogotá.